Cuando recibimos el diagnóstico de nuestros propios hijos, descubrimos que había algo para lo que ni la medicina ni la psicología nos habían preparado: nuestras propias emociones.
Hay momentos que dividen la vida en un antes y un después. Para muchas mamás, el día de un diagnóstico es uno de ellos.
De repente aparecen palabras nuevas. Estudios. Turnos. Explicaciones médicas. Recomendaciones. Tal vez una lista de próximos pasos. Y mientras todo eso sucede, también aparece algo de lo que casi nadie habla.
El miedo. La culpa. La tristeza. La incertidumbre. La sensación de que el futuro que imaginabas para tu hijo acaba de cambiar, aunque todavía no sepas exactamente cómo.
A veces incluso aparece el alivio de tener finalmente una respuesta para aquello que venías observando desde hacía tiempo. Y después, la culpa por sentir ese alivio.
Lo que descubrimos con los años es que muchas mamás creen que no deberían sentirse así. Que deberían ser más fuertes. Más agradecidas. Más positivas. Más preparadas.
Pero la verdad es que no existe una forma correcta de recibir un diagnóstico. Y tampoco existe una forma correcta de sentir.
Lo sabemos porque acompañamos a muchas familias en ese momento. Y porque un día también nos tocó vivirlo con nuestros propios hijos.
Cuando el diagnóstico llega a tu propia casa
Durante años trabajamos acompañando familias. Una de nosotras desde la psicología. La otra desde la neonatología. Conocíamos los diagnósticos. Los tratamientos. Los recursos. Los pasos a seguir. Pensábamos que entendíamos lo que atravesaban esas madres.
Hasta que nos tocó estar del otro lado.
"Cuando recibí el diagnóstico de Síndrome de Down de mi hijo, llevaba años trabajando como psicóloga y acompañando procesos de duelo. Sabía, en teoría, todo lo que estaba ocurriendo. Y sin embargo, nada de ese conocimiento evitó el impacto emocional de vivirlo en primera persona."
– Silvia, psicóloga, mamá de Fran
"Cuando recibí el diagnóstico de autismo de mi hija, llevaba años siendo la médica que acompañaba a otras familias en ese momento. Conocía cada explicación, cada recomendación y cada recurso disponible. Y aun así, me encontré haciéndome las mismas preguntas que tantas madres antes que yo."
– Soledad, pediatra y neonatóloga, mamá de Trinidad
Porque una cosa es conocer un diagnóstico. Y otra muy distinta es recibirlo para tu propio hijo.
Lo que sentís tiene sentido
Con el tiempo entendimos algo importante. La mayoría de los profesionales hacen un enorme trabajo explicando qué tiene un niño y cuáles son los próximos pasos. Pero hay algo que muchas veces queda sin espacio.
La experiencia emocional de la madre.
Ese momento en el que terminás una consulta y volvés a tu casa con más preguntas que respuestas. El momento en el que todos te hablan de terapias, estudios y pronósticos, mientras vos intentás entender qué está pasando dentro tuyo.
El momento en el que necesitás información, sí. Pero también necesitás sentirte acompañada. Necesitás escuchar que no estás sola. Que no sos la única que tiene miedo. Que no sos la única que lloró en el auto después de una consulta. Que no sos la única que se siente desbordada.
Que todo lo que estás sintiendo tiene sentido.
Por eso creamos "Algo le pasa a mi hijo"
Algo le pasa a mi hijo nació precisamente para acompañar el espacio que existe entre recibir un diagnóstico y encontrar nuevamente un poco de calma. El espacio entre saber qué tiene tu hijo y descubrir cómo seguir adelante.
Quizás llegaste hasta acá porque acabás de recibir un diagnóstico. Quizás porque sospechás que algo está pasando y todavía no encontrás respuestas. O quizás porque hace tiempo que convivís con esta realidad, pero seguís sintiéndote sola.
Sea cual sea tu situación, queremos que te lleves algo de este artículo:
No hay nada malo en lo que estás sintiendo.
No estás reaccionando mal.
No tenés que resolver todo hoy.
Y no tenés que recorrer este camino sola.
Porque recibir un diagnóstico cambia muchas cosas. Pero no cambia algo fundamental:
Seguís siendo la mejor mamá para tu hijo.
Si sentís que este es el momento en el que necesitás apoyo, te invitamos a conocer el curso que creamos a partir de nuestra experiencia como profesionales y como madres.
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